Al llegar a las últimas cucharadas de una sopa o un caldo, simpre nos encontramos con el mismo problema: hay que inclinar el plato para concentrar el contenido en un punto para poder recogérlo de una manera más cómoda. Seguramente este problema ha perdurado en el tiempo debido al proceso de construcción de los platos, pero hoy, ya podemos intervenir y facilitar al usuario el acto de comer, remitiendo al problema o gesto, para hacer más notória la solución.


